Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar (siglos XX-XXI)

Esta es la entrada número 100 de este blog y por eso voy a hacer algo especial. Hoy no vas a ver aquí ninguna imagen de Madrid. ¿Qué sentido tiene esto, pensarás? Pues mucho, como verás.

En el cine, Madrid ha fingido ser muchos lugares, y a eso he dedicado ya varios artículos: Una ciudad, mil lugares, Café de París, Cuando Madrid fue Asia y Cuando Madrid fue África. Pero Madrid, a su vez, ha sido suplantado numerosas veces en las películas, y por varios motivos.

Por supuesto, lo ha sido abundantemente en películas históricas ambientadas en los siglos del XVI al XIX. La vorágine urbanística de la urbe nos ha hecho perder muchos lugares que podrían haber sido señas de identidad de nuestra historia. Quizá de estos tiempos me ocupe en otra ocasión, porque hoy voy a centrarme en épocas más cercanas: vamos a hablar de algunos casos en los que el Madrid representado es el de los siglos XX y XXI, y aun así, se ha preferido o se ha tenido que rodar fuera de él.

Las razones económicas siempre tienen gran peso en las decisiones sobre el rodaje de una película y esto está detrás de muchos de los casos que encontramos. Por ejemplo, en las películas no españolas y rodadas en otros países, el desplazamiento a Madrid para rodar una escena que se supone que transcurre en ella puede encarecer enormemente el presupuesto.

Ese es seguramente el caso del drama romántico La condesa descalza (1954). Se trata de una coproducción entre Estados Unidos e Italia, y se rodó en Roma. La protagonista, la actriz y bailarina María Vargas, es, como su nombre indica, española, y en algunas escenas la acción se desarrolla supuestamente en Madrid, pero realmente se rodaron en Roma.

Veamos un ejemplo, cuando María tiene que asistir a un juicio que se celebra contra su padre:


Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar
La condesa descalza (Joseph L. Mankiewicz, 1954)

Estamos, en realidad, en el Palacio del Ministerio de Instrucción Pública situado en el número 76 de la avenida del Trastevere de Roma, en uno de los patios interiores.


También un personaje español es la razón por la que parte de la acción se desarrolla en Madrid en el melodrama C'è un sentiero nel cielo (1957) (la traducción del título sería Hay un camino en el cielo, pero parece que la película nunca se estrenó en español). Es Manuela Rodríguez, una bella joven que se ha quedado huérfana y ha sido enviada a Roma por su abuelo para estudiar piano. Cuando termina sus estudios, su abuelo le ordena regresar a Madrid, así que no le queda más remedio que separarse de su amado Sandro, un joven tenor. En Madrid, Manuela deberá enfrentarse a una intriga relacionada con su herencia, urdida por un notario y por su tía. Este es el edificio de la notaría, que se encuentra en el número 15 de la calle Aterno de Roma, pero podría perfectamente estar en Madrid:


Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar
C'è un sentiero nel cielo (Marino Girolami, 1957)

Las cosas se complican y dilatan, de modo que Sandro viaja a Madrid y la pareja termina escapando y casándose. Aquí los vemos paseando por delante del número 1 de la romana calle Dora como si fueran por los Madriles: 


Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar
C'è un sentiero nel cielo (Marino Girolami, 1957)



Puede  haber también razones económicas sin que se trate de una película extranjera. En la película de intriga El aviso (2018), uno de los escenarios principales es una gasolinera que parece estar en Madrid:


Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar
El aviso (Daniel Calparsoro, 2018)

Di vueltas y vueltas para encontrar esta gasolinera, que parecía fácil de localizar, pero no conseguí dar con ella. Hasta que leí un tuit donde una persona que había participado en el rodaje explicaba que, por motivos económicos, se había rodado en la gasolinera La Fontana, en el polígono industrial El Balconcillo de Guadalajara. Luego, claro, manipularon digitalmente la imagen para mostrarnos al fondo las Cuatro Torres.


A veces se unen los motivos económicos con la limitada disponibilidad o menor idoneidad de un edificio para el rodaje. Es posible que esto ocurriera en la comedia El robo más grande jamás contado (2002). El robo que da título a la película se produce en el Museo Reina Sofía, pues intentan sustraer nada más y nada menos que el Guernica de Picasso. Pero el museo en el que se rodó fue el Patio Herreriano de Valladolid.


Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar
El robo más grande jamás contado (Daniel Monzón, 2002)


Es probable que ocurriera lo mismo con el hotel Palace en la estupenda comedia La cena (2025). No debe de ser muy fácil rodar durante varios días allí, paralizando la actividad. Así que, en la rotonda central, se usó solamente una imagen de la famosa cúpula, que sí es la del hotel madrileño, pero únicamente la vidriera:

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar
La cena (Manuel Gómez Pereira, 2025)

Esta famosa vidriera del Palace descansa, no obstante, en el cuerpo de otro edificio, que es donde se rodó realmente casi toda la película: el Palacio de Comunicaciones de Valencia, en cuyo patio central se celebra la cena para Franco, después de desmontar el hospital de sangre.


Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar
La cena (Manuel Gómez Pereira, 2025)


El ritmo del rodaje puede ser otro motivo para la suplantación. A veces se rueda en más de un lugar y los planes de rodaje no se cumplen como estaba previsto: sobra o falta tiempo. Si sobra tiempo y el equipo tiene que trasladarse en avión en un determinado vuelo, en lugar de perder el tiempo, se suplanta un lugar por otro. Esa podría ser la explicación de la aparentemente extraña suplantación de Madrid por Tenerife en el drama social El salto (2024), película sobre las penurias de la inmigración clandestina de África a España. En Tenerife se rodó, por ejemplo, en La Laguna, donde en un centro ciudadano se recreó un centro de ayuda a inmigrantes de la comunidad LGTBIQ+. Pero también se rodó esta escena en la capital de la isla:


Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar
El salto (Benito Zambrano, 2024)

Los edificios del fondo se parecen mucho a los de la calle de los Reyes Magos vistos desde el barrio de Niño Jesús, por ejemplo desde la avenida de Nazaret. Los carteles con los logos del metro de Madrid completan el escenario. Pero se trata de la calle Miguel Maffiote Miller de Santa Cruz de Tenerife.


Tenemos también casos, cómo no, en que la principal causa de la suplantación es la necesidad de verosimilitud en la ambientación histórica. Actualmente, en muchos lugares de Madrid es imposible recrear determinadas épocas. Hay demasiada luz artificial (para escenas nocturnas), demasiado mobiliario urbano ultramoderno, demasiados locales comerciales con decoraciones aparatosas, demasiada publicidad externa.

Por ejemplo, recrear el ambiente de los años 70 en el actual aeropuerto de Barajas sería una tarea bastante ardua. Por eso, imagino, se prefirió acondicionar la vieja terminal del aeropuerto de Noáin, en Pamplona, ahora en desuso, para representar la llegada de Raffaela Carrà a España en la comedia Explota, explota (2020):


Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar
Explota, explota (Nacho Álvarez, 2020)


La cuestión de la excesiva modernidad del Madrid actual se revela crucial en películas que se ambientan entre los años 40 y 70. El director José Luis Garci se topó con este problema cuando rodó su precuela El crack cero (2019), ambientada en los 70, y finalmente decidió reciclar muchas imágenes de El crack (1981) y El crack II (1983), aunque filtradas al blanco y negro de la nueva película.

Probablemente fue el mismo motivo que llevó al director de la buenísima comedia ¡Atraco! (2012) a rodar en Valencia y Alcoy (Alicante) una película cuya acción principal transcurre en la ciudad de Madrid.

En la película se produce en 1956 un atraco muy especial en una joyería de la Gran Vía:


Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar
¡Atraco! (Eduard Cortés, 2012)

La inexistente joyería, sin embargo, se situó en el número 3 de la calle del Almirante Roger de Lauria de Valencia, haciendo esquina con la calle Pérez Pujol. Se nos muestran también los alrededores, convenientemente aderezados para la ocasión (con la aparición de un cine que no existe):


Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar
¡Atraco! (Eduard Cortés, 2012)

Los atracadores, dos hombres argentinos, cuando llegan a España van a ver un espectáculo de flamenco a un tablao madrileño. Pero se trata en realidad de la Gruta del Círculo Industrial de Alcoy (Alicante):


Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar
¡Atraco! (Eduard Cortés, 2012)

Este espacio tan especial del Círculo Industrial se construyó en 1896, debajo del salón, y es una imitación de una caverna, con sus estalactitas y estalagmitas, que actualmente funciona como restaurante. Un lugar que recuerda al desaparecido tablao madrileño de las Cuevas de Nerja, que estaba en el número 43 de la Gran Vía.


La imaginaria comisaría madrileña desde la que investigan el atraco también está en un edificio de Alcoy; se trata, concretamente, del Centro Cultural Mario Silvestre, en el número 1 de la avenida del País Valencià:

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar
¡Atraco! (Eduard Cortés, 2012)

Otro escenario importante, una supuesta Clínica de la Concepción de Madrid que no existió con ese aspecto pero que resulta cinematográficamente muy atractiva, fue la Escuela Industrial de Alcoy. En ella trabaja una joven mujer que tiene por azar un importante papel en la trama:


Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar
¡Atraco! (Eduard Cortés, 2012)


El último ejemplo de hoy traslada Madrid no a otra ciudad de España sino a otro país. El director de la comedia La reina de España (2016) tomó la decisión de rodar parte de su película en Budapest (Hungría), en primer lugar porque el escenario principal de esta metafílmica película son unos estudios cinematográficos. Según declaraciones del propio Fernando Trueba, necesitaba un estudio como los que existían en Madrid en los años 50: pequeños, modestos, blancos, como los de la CEA o Sevilla Films. Pero ya  no existía ese tipo de estudios, y encontró uno a unos kilómetros de Budapest, el Stern Film Studio, que en la película se convirtió en los Estudios Madrid:


Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar
La reina de España (Fernando Trueba, 2016)

Aprovechando las facilidades de rodaje y ventajas económicas que, al menos en esa época, existían en Hungría para los rodajes, y también el aspecto de la ciudad -menor iluminación, pervivencia del tranvía, edificios antiguos-, se rodaron escenas de exterior tanto en Buda como en Pest:


Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

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Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar

Madrid y el cine: Cuando Madrid fue otro lugar
La reina de España (Fernando Trueba, 2016)


¡Díganme ustedes si estas calles y rincones de la capital magiar no nos trasladan mejor a los años 50 de Madrid que el propio Madrid!

Donde las dan las toman, y Madrid, que ha suplantado y todavía suplanta a muchos lugares del planeta, ha de aguantarse con que le hagan lo mismo. Todo sea por que se sigan haciendo películas.


Agradecimientos

- Por la localización de la película El salto, a Jorge Domingo Soro, miembro del grupo de Facebook Madrid y el cine.

- A la página web Il Davinotti, dedicada a localizaciones del cine italiano, por la información sobre La condesa descalza y C'è un sentiero nel cielo.

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