Madrid y el cine: Antiguos estudios cinematográficos

El séptimo arte habla mucho, muchísimo de sí mismo. Son incontables las películas que nos cuentan historias de actores y directores, que nos muestran escenas de rodajes, que contienen escenas en las que los personajes están en salas de cine. También, aunque en menor medida, hay obras en las que aparecen o se recrean estudios de rodaje como tales (y no sus decorados). A la imagen cinematográfica de estos estudios madrileños va dedicada la entrada de hoy.

Es muy posible que el primer estudio, en este caso no real sino recreado, en el cine español sea el que aparece en la considerada su primera película sonora, la comedia El misterio de la Puerta del Sol (1929). Los protagonistas, Pompeyo Pimpollo y Rodolfo Bambolino, de profesión linotipistas, quieren llegar a ser estrellas de cine; se enteran de la llegada a Madrid del director y productor estadounidense míster Edwards Carawa y solicitan pasar un casting (entonces prueba fotogénica) en su estudio. 


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El misterio de la Puerta del Sol (Francisco Elías, 1929)

El supuesto estudio (o studio, como todavía escribían a veces entonces, tomándolo directamente del inglés) estaba lejos de los ruidos de la ciudad, concretamente en la Ciudad Lineal:


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El misterio de la Puerta del Sol (Francisco Elías, 1929)


Los supuestos estudios se ubicaron al final de la calle Emilio Rubín, en la casa del productor de la película, el burgalés Feliciano Manuel Vítores:


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El misterio de la Puerta del Sol (Francisco Elías, 1929)


En este lugar se desarrollan unas jocosas escenas en las que Pompeyo y Rodolfo ven y hablan con varios actores, y luego intentan superar la prueba frente a Mr. Carawa:


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El misterio de la Puerta del Sol (Francisco Elías, 1929)

Nuestros protagonistas no consiguen su propósito y por eso después, tomándose algo en el quiosco principal de la Ciudad Lineal, se burlan del norteamericano llamándole míster Carabón.


Y no salimos aún de la Ciudad Lineal, pues allí estaban los estudios -esta vez reales- más conocidos entre los antiguos: los Estudios CEA (Cinematografía Española Americana). Quizá porque, aledaños a la carretera de Barcelona, quedaban muy a la vista, y quizá también porque han dado nombre al puente que estaba a su lado. Inaugurados en 1933, tuvieron su época de más intensa actividad en los años 50.

En estos estudios se rodó la tronchante escena inicial de la comedia Esa pareja feliz (1953). Juan, el protagonista, trabaja allí de tramoyista. Se está rodando una escena de una grandilocuente película histórica en la que una reina castellana se niega a ceder a la presión de un grupo de nobles y prefiere arrojarse por una ventana. La actriz declama, el equipo técnico está atentísimo -incluido el técnico de sonido, que es Juan Antonio Bardem- y tres trabajadores esperan la suave caída de la reina sobre la manta que sostienen.


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Esa pareja feliz (Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga, 1953)

Pero algo sale mal: la reina cae por donde no debe. La escena quedará sin rodar hasta el día siguiente y los trabajadores vuelven a su casa.


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Esa pareja feliz (Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga, 1953)

Pocos años después, otra comedia, El fotogénico (1957) nos muestra una divertida escena rodada en estos estudios. Antonio, un telegrafista de un pueblo, está fascinado por la cantante y actriz Carmen Reyes, a la que escucha siempre que puede en la radio; con el deseo de conocerla, decide presentarse a un concurso de una productora cinematográfica que busca caras nuevas para el cine. Lleva un tiempo esperando respuesta cuando mantiene con su jefe esta conversación, una de cuyas frases da título a la película:

- Perdóneme, don Demetrio, pero estos días estoy algo nervioso. Ya sabe usted que escribí a Madrid pidiendo que me apuntaran en el concurso ese de cine de caras nuevas.
- ¡Je! ¿Todavía crees que te van admitir?
- ¿Por qué no? Yo soy una cara nueva. Y además, muy fotogénico.
- ¿Foto... queeeeé?

Finalmente la productora le cita en los Estudios Cinematográficos CEA:


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El fotogénico (Pedro Lazaga, 1957)

Un conserje le indica poco amablemente que se dirija el plató número 3 y le da unas instrucciones bastante complejas. Nuestro pobre Antonio solo encuentra puertas en las que pone Prohibido pasar, y al final entra por la única en la que no pone nada. Después de pasar por pasillos y naves llenas de restos de atrezzo y trozos de decorados, llega, precisamente, al plató en el que su amada Carmen Reyes está actuando para la imaginaria película Carmen la bandolera. Antonio no sabe nada del funcionamiento de los rodajes, y termina entrando en escena:


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El fotogénico (Pedro Lazaga, 1957)

El director, lógicamente, corta la escena y se dirige a él:

- ¿No ve que está en pleno campo?
- ¿Ah, estoy en el campo? (Inspira hondo por la nariz y espira fuerte). ¡Esto es vida!

Le dicen que se vaya, pero se queda esperando algo alejado, sobre todo porque quiere seguir viendo a Carmen Reyes; poco a poco, atraído por ella, se va acercando hasta las cámaras, creyendo que la actriz, que está hablando a la cámara, se dirige a él:


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El fotogénico (Pedro Lazaga, 1957)

En un momento dado, la actriz dice: Ven, y claro, él va, interrumpiendo de nuevo. Mal comienzo para su relación con Carmen.


En una película de la década de los 60 de la que se rodaron escenas en los propios estudios, la insulsa comedia Tú y yo somos tres (1962), estos aparecen al lado de la carretera con sus letreros ya un tanto deslucidos, cuando en la película la pareja protagonista se dirige hacia el aeropuerto:


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Tú y yo somos tres (Rafael Gil, 1962)


Pocos años después, en 1966, cerraron. Varias décadas más tarde, el film biográfico Lola, la película (2007) tuvo que recrear los estudios -en los que tantas veces trabajó Lola Flores- en otro lugar: el Instituto de Ciencias de la Construcción Eduardo Torroja (en el que, por cierto, se han rodado muchísimas películas). De la entrada, aprovecharon las curiosas formas de las naves de talleres del Instituto:


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Lola, la película (Miguel Hermoso, 2007)


También se hace pasar por los Estudios CEA la cafetería del Instituto; refuerza esa impresión el añadido de las estrellas cinematográficas en las paredes:


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Lola, la película (Miguel Hermoso, 2007)


Los estudios más longevos, coetáneos de los CEA pero que existieron hasta 2010, fueron los de Cinearte. Bien es cierto que siempre estuvieron más especializados en la grabación sonora y el doblaje, pero también disponían de un pequeño plató.

Veamos su ubicación en la plaza del Conde de Barajas a través de dos películas. La primera, la comedia Al fin solos (1955), nos muestra una escena que resulta ya harto melancólica: la de grupos de niños jugando en la plaza. El edificio de Estudios Cinearte es el que está en el centro, el único que tiene un mirador:


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Al fin solos (José María Elorrieta y Alejandro Perla, 1955)

En la segunda, el tierno cortometraje Trotín Troteras (1962), tenemos casi la misma toma pero más amplia, y la ausencia de hojas en los árboles nos permiten distinguir mejor ese pequeño mirador de la primera planta que diferencia este edificio de los demás, que tienen balcones:


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Trotín Troteras (Antonio Mercero, 1962)

Por encontrarse ubicado en una plaza, con holgura para el rodaje y desde hace años sin apenas tráfico, su entrada ha sido utilizada para simular los más diversos escenarios. 

Por ejemplo, en el drama de acción El expreso de Andalucía (1956), Cinearte pasa por ser un teatro, el Teatro de la Revista, en el que trabaja la mala de la película, la femme fatale:


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La bandera negra (Amando

Del mismo año, el extraño drama La bandera negra (1956), primera obra de Amando de Ossorio que no llegó a estrenarse, es un monólogo de un hombre maduro que habla incesantemente buscando explicación y solución (un posible indulto o conmutación de pena) para su hijo, que va a ser ajusticiado. Al principio de la película está en una taberna de la plaza del Conde de Barajas, pero le echan de ella y cierran; él golpea el cierre y grita, y entonces se enciende la luz de la habitación que esta a la derecha del mirador de Cinearte, dándonos, así, la impresión de que se trata de la vivienda del tabernero.


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La bandera negra (Amando de Ossorio, 1956)

En la comedia El vuelo de la paloma (1989), Cinearte se convierte en una barbería de las que existían en la época de la guerra civil, pues ese es el periodo histórico en el que se inscribe la película que se está rodando en la plaza dentro de la propia película:


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El vuelo de la paloma (José Luis García Sánchez, 1989)

En la fascinante película histórica Madregilda (1993), nuestros estudios son un hotel, delante de los cuales es instaló una estación de metro que nunca ha existido:


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Madregilda (Francisco Regueiro, 1993)

En la película de intriga Holmes & Watson. Madrid Days (2012), vemos la entrada de un cabaret muy parisino:


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Holmes & Watson. Madrid Days (José Luis Garci, 2012)

En otras películas, en cambio, Cinearte es Cinearte, sin disfraces. En el drama Las cosas del querer II (1994), Pepa, la protagonista, graba sus canciones allí:


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Las cosas del querer II (Jaime Chávarri, 1994)

En otro inquietante drama de la misma década, Lágrimas negras (1999), el protagonista trabaja precisamente en Cinearte:


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Lágrimas negras (Ricardo Franco y Fernando Bauluz, 1999)


Hoy, el edificio que albergó a Cinearte durante más de setenta años continúa igual por fuera, pero por dentro se ha convertido en un bloque de viviendas de lujo.


La creación de Sevilla Films es un poco posterior: en 1941 se fundan estos estudios en lo que hoy sería aproximadamente el número 4 de la avenida de Pío XII y cesan su actividad en 1973, siendo derribados sus edificios poco después. A pesar de la espectacular entrada de estos estudios y de su amplitud, no los he encontrado muy representados como tales en el cine.

Aparecen, con muy pobres imágenes, en el comienzo del drama metafílmico La gran mentira (1956) vemos uno de sus edificios y un plató, al tiempo que escuchamos:

Estos son unos estudios cinematográficos. Y este es el plató: la gran fábrica moderna de los sueños. Entre estas paredes frías y desnudas, en esos hierros oxidados, en esos proyectores que ahora descansan en silencio, se encierra todo el mundo fabuloso del cine.


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La gran mentira (Rafael Gil, 1956)


Tenemos más imágenes y detalles en el drama romántico y musical La hija de Juan Simón (1957). Carmela, la hija de la que se habla en el título, se ha enamorado de un actor que fue a rodar a su pueblo y le ha prometido hacerla actriz. Como no tiene noticias de él, se planta en los estudios. Allí encuentra a Alfonso, pero a este su llegada parece contrariarle un poco.


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La hija de Juan Simón (Gonzalo Delgrás, 1957)

En estas imágenes podemos apreciar ciertos detalles de la edificación, con ciertos rasgos andaluces, como corresponde a su nombre comercial: Sevilla Films.


Avanzando en el tiempo llegamos a los Estudios Roma, en los que empiezan a rodarse películas a finales de los años 60. Tienen su momento de auge cinematográfico en la primera mitad de los 70, y después, y hasta finales de los 80, se dedican a la grabación de programas de televisión, algunos tan famosos como el concurso Un, dos, tres

Estudios Roma, que se especializó en un cine cómico muy comercial, estaba en el número 4 de la carretera de Fuencarral a Alcobendas. A finales de los 80 lo adquirió Tele 5, que mantiene allí su sede, y ha reformado totalmente su aspecto exterior. Sin embargo, podemos localizar el edificio en varias películas porque justamente enfrente se halla el Acuartelamiento Capitán Guiloche, que mantiene el mismo aspecto de aquella época.

La entrada y el vestíbulo de estos estudios se hizo pasar a menudo por otro tipo de instalaciones. Por ejemplo, en la comedia El dedo del destino (1968), una coproducción de España y Estados Unidos, un ingeniero estadounidense viene a Madrid, y el hotel en el que se aloja es el edificio que nos ocupa.


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El dedo del destino (Richard Rush, 1968)

En la comedia La descarriada (1973), el mismo escenario corresponde al de la Clínica San Andrés, y aparece cuando Nati, la protagonista, lleva a su hermano pequeño a las urgencias:


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La descarriada (Mariano Ozores, 1973)

Cambiando unas letritas de nada, la Clínica San Andrés se convierte en la comedia El padre de la criatura (1973) en la Clínica Santa Fe, a la que llegan sin aliento Eduardo, el protagonista, y su yerno porque supuestamente la mujer de Eduardo está allí dando a luz:


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El padre de la criatura (Pedro Lazaga, 1973)

Parece que los guionistas estaban empeñados en hacer padre a Paco Martínez Soria cuando ya estaba más cerca de la jubilación que de la paternidad, pues pocos años después lo vemos llegar corriendo al mismo lugar para lo mismo -esta vez no aparece el nombre de ninguna clínica pero lo es-. Solo que aparece vestido de Rey Mago, pues está haciendo unas horillas extra para dar de comer a los gemelos que vienen. Todo esto ocurre en la comedia Estoy hecho un chaval (1976):


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Estoy hecho un chaval (Pedro Lazaga, 1976)

Hubo otros muchos estudios en Madrid, todos ellos desaparecidos: Roptence, Chamartín, Ballesteros, etc. Pero, cuando el director de la comedia La reina de España (2016) necesitó uno con apariencia de los años de la posguerra para el rodaje de su película, ya no existía ninguno. Por eso, esta comedia se rodó en gran parte en los Stern Film Studio, en las afueras de Budapest (Hungría), que por un rato se convirtieron en los inexistentes Estudios Madrid:


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La reina de España (Fernando Trueba, 2016)


Con los fingidos Estudios Madrid acabamos. Ojalá pueda añadir en el futuro imágenes de otros estudios que no han podido aparecer aquí.

Para saber más:

Caldito, Á. (2012): Cinearte, los estudios de cine más antiguos de España que permanecen en activo. Blog Historias matritenses.

Márquez, R. y Sánchez, D.M. (2020): La Ciudad Lineal en el cine.

Orgaz Aranda, P. (2025): Estudios cinematográficos madrileños. Conferencia organizada por el Instituto de Estudios Madrileños.


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