Madrid y el cine: Calle de San Vicente Ferrer, 32

En una de las cuatro esquinas en las que la calle de San Vicente Ferrer se topa con la de San Andrés encontramos una gran casa de vecinos con fachada a ambas calles que en principio no tendría que llamar mucho la atención si no fuera por sus cuatro puntos de interés.


Uno no se ve y no puede, por tanto, aparecer en el cine: fue obra del constructor santanderino Ángel de las Pozas Cabarga, el mismo que construyó y dio nombre al desaparecido barrio de Pozas, del que ya hicimos un detallado recorrido cinematográfico, así como el palacio del marqués de Salamanca y el cuartel de la Montaña. Lo terminó en 1864, hace más de siglo y medio, con viviendas que en esa época eran de cierto lujo, pues tenían inodoro y pila en cada piso.


El segundo punto de interés está a la vista pero tampoco sale en el cine: en el edificio pasó varios años de su niñez la escritora Rosa Chacel y allí ambientó su novela Barrio de Maravillas, usando el antiguo nombre de este barrio, hoy más conocido como Malasaña. Hay una placa en la fachada que lo recuerda. Aunque no sabemos exactamente en qué piso vivió Rosa Chacel, seguro que tenía un balcón igual a este al que se asoma un grupo de mujeres, una familia que despide a Manolo y Jesús, dos chavales de 15 y 10 años respectivamente, en la primera escena de la estupenda comedia El año de las luces (1986). La guerra civil ha terminado hace nada y los dos chicos son enviados a un preventorio antituberculoso fuera de Madrid (gracias al enchufe de su hermano, teniente del bando franquista). 


Madrid y el cine: calle de san Vicente Ferrer 32
El año de las luces (Fernando Trueba, 1986)

Aún no ha amanecido cuando el teniente recoge a sus hermanos pequeños. Los vemos salir del portal y encaminarse a la esquina con la calle de San Andrés, pasando por delante del tercer punto de interés de este edificio, que son los azulejos de la Antigua Huevería, de 1908, obra del ceramista cordobés Enrique Guijo Navarro. 


Madrid y el cine: calle de san Vicente Ferrer 32

Madrid y el cine: calle de san Vicente Ferrer 32
El año de las luces (Fernando Trueba, 1986)

Desde el balcón, encima de la huevería, las mujeres les lanzan una cesta con provisiones que recoge Manolo, mientras su hermano el teniente lleva en brazos al adormilado Jesús. Asoma ya el cuarto punto de interés, el que más llama la atención del edificio: los azulejos de la Farmacia y Laboratorio de Especialidades Juanse, que comienzan donde terminan los de la Antigua Huevería y recorren el resto de la fachada y toda la parte correspondiente a la calle San Andrés.


Madrid y el cine: calle de san Vicente Ferrer 32

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El año de las luces (Fernando Trueba, 1986)

Obra también de Enrique Guijo (que, por cierto, trabajó casi dos décadas en el muy cercano Hospicio de San Fernando -o Museo de Historia de Madrid-), los azulejos de la farmacia Juanse han sido un fondo inspirador para el cine. Este tipo de azulejos, que tanto abundó en el comercio en el primer tercio del siglo XX, fue desapareciendo en los años cuarenta por una norma que los consideraba propaganda comercial y, por lo tanto, los sujetó a tributación. 

En la misma época, recién acabada la guerra, se ubica la acción del melodrama musical Las cosas del querer (1989). Pocos días después de la toma de Madrid, Mario, un cantante inspirado en la figura de Miguel de Molina, que ha luchado en el lado republicano, va por la calle San Vicente Ferrer y, al girar hacia la de San Andrés, se topa con un grupo de falangistas que arrinconan a un grupo de hombres contra la pared y les obligan a cantar el Cara al sol mientras les apuntan con sus armas. Manolo no canta ni levanta el brazo y por ello es llevado a prisión.


Madrid y el cine: calle de san Vicente Ferrer 32

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Madrid y el cine: calle de san Vicente Ferrer 32

Madrid y el cine: calle de san Vicente Ferrer 32
Las cosas del querer (Jaime Chávarri, 1989)

La parte sustancial de la escena se produce frente a uno de los azulejos más llamativos, el que promociona los Fumables inofensivos Juanse. ¿Cuáles serían? Hoy estarían prohibidos, de todas formas.


El director Basilio Martín Patino, al que tanto le gustaba fijarse en el paisaje lingüístico de las ciudades, no podía dejar de retratar estos curiosos azulejos, y, entre otros de la ciudad, aparecen en su drama Madrid (1987), que busca las huellas de la guerra civil en la ciudad a través del protagonista, Hans, un alemán que rueda un documental.

Lo hace con dos primeros planos de dos escenas que contrastan y que nos hablan de una publicidad dirigida a todo tipo de clientes: por un lado, el anuncio de Diarretil, dirigido al ama de casa de clase trabajadora; por otro, el Odontálgico, para la dama de clase alta.


Madrid y el cine: calle de san Vicente Ferrer 32

Madrid y el cine: calle de san Vicente Ferrer 32
Madrid (Basilio Martín Patino, 1987)


También hay directores extranjeros que se han fijado en esta esquina única de la ciudad. En el documental Souvenirs de Madrid (rodado en los 90 y estrenado en 2019) aparece la esquina, en muy buen estado de conservación en aquel momento.


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Souvenirs de Madrid (Jacques Duron)


En la inclasificable y críptica Los límites del control (2009), una coproducción hispano-japonesa-estadounidense, uno de los muchos personajes que se encuentran con el silencioso e insomne protagonista va a su encuentro, en la plaza de San Ildefonso, por estas calles cargado con un violín. El violín tiene un significado en la trama pero no me preguntes cuál es.


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Los límites del control (Jim Jarmusch, 2009)


Después de casi cien años de actividad, la farmacia cerró en 2013. Poco tiempo después, abrió allí, respetando el exterior y también el interior, un café donde se podían tomar deliciosas tartas. Pero no duró mucho, y el local lleva ya bastantes años cerrado. Esto ha favorecido la acción vandálica sobre los muros y los propios azulejos, que con frecuencia se ven cubiertos de pintarrajos.

Esto se aprecia ya un poco, incluso antes de que cerrara la farmacia, en la comedia dramática Más pena que gloria (2001), donde vemos a un grupo de adolescentes tomando el exterior de este edificio como sede de su botellón de fin de semana:


Madrid y el cine: calle de san Vicente Ferrer 32

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Madrid y el cine: calle de san Vicente Ferrer 32
Más pena  que gloria (Víctor García León, 2001)


Ojalá esta continua acción vandálica no acabe con esta peculiar esquina y pueda seguir luciendo de fondo en muchas más películas.




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