Madrid y el cine: Librerías desaparecidas

Hoy pasearemos por los fantasmas de las viejas librerías que ya no existen, desde hace décadas o desde hace unos días.

Probablemente las imágenes cinematográficas más antiguas de una librería desaparecida de Madrid sean las del cortometraje documental mudo Asesinato y entierro de don José Canalejas (1912):


Madrid y el cine: Librerias desaparecidas
Asesinato y entierro de don José Canalejas (E. Blanco y A. Fernández Arias, 1912) 

La película reconstruye los acontecimientos que el título recoge, acaecidos pocos días antes, e incluye la grabación real del entierro del asesinado, entonces Presidente del Consejo de Ministros. El asesinato ocurrió cuando el político estaba mirando los libros del escaparate de la librería San Martín, que estaba ubicada en el actual número 6 de la Puerta del Sol, casi haciendo esquina con la calle Carretas.  

La librería San Martín, que se había abierto en 1859, fue una de las más longevas de la capital, pero finalmente cerró en 1992 por culpa de una operación de especulación urbanística, tal como sigue denunciando la editorial San Martín en su página web.


La guerra civil casi se lleva por delante la librería de viejo El libro barato, en la calle de San Bernardo, por lo que vemos en el documental La obra del fascismo (1936):


Madrid y el cine: Librerías desaparecidas
La obra del fascismo (Socorro Rojo Internacional, 1936)


Sobrevivió, sin embargo, a la barbarie, pues según el bibliógrafo y filólogo Antonio Rodríguez-Moñino, la frecuentaba Pío Baroja, con el cual se hizo una foto en ese lugar en 1941. Allí tenía don Pío, al parecer, su tertulia predilecta.


Fue frecuente durante los siglos XIX y XX que las librerías fueran al mismo tiempo editoriales, como ocurría con la Librería Internacional de Romo (hasta 1904 Librería de Romo y Füssel). En la tragicomedia Don Floripondio (1939) hay una escena supuestamente rodada a las puertas (y en el interior) de esta librería, pero que seguramente se rodó en los estudios Roptence:


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Don Floripondio (Eusebio Fernández Ardavín, 1939)

Esta importante librería, que surtía, por ejemplo, a la Residencia de Señoritas, fue abierta en 1891 por Adrián Romo en asociación con el librero alemán Füssel. Por eso su primer nombre fue Librería de Romo y Füssel. Estuvo al principio en la calle Espoz y Mina, y desde principios del siglo XX, en la calle Alcalá, número 5, hasta un momento en que la librería -y editorial- se trasladó a Duque de Sesto, 48, cerrando definitivamente en 2015.

Ninguna de estas ubicaciones se corresponde con las imágenes, por lo que hemos de concluir provisionalmente -mientras no encontremos más informaciones- que, como era habitual en la época, esta escena se rodó en los estudios de la productora.


La desaparecida librería Pedro Vindel aparece en una obra ambientada a principios del siglo XX, la comedia costumbrista y musical De Madrid al cielo (Rafael Gil, 1952), cuando la familia protagonista de la película y el cochero que ayuda a estas tres mujeres caminan desde un banco situado en la plaza de las Cortes hacia la calle San Agustín. 


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De Madrid al cielo (Rafael Gil, 1952)


Efectivamente, en la época del rodaje de esta obra había una librería Pedro Vindel en la plaza de las Cortes, en el número 10, donde hoy hay un hotel. Esta librería debía de ser de uno de los hijos del conocido librero anticuario Pedro Vindel, también llamado Pedro:


Nueva República, 16 de julio de 1937


Cada uno de los tres hijos de Pedro Vindel tuvo su propia librería. Y es que Pedro Vindel padre (1865-1921) fue todo un personaje y debió de dejar huella en ellos: de analfabeto a los 16 años pasó a ser el principal librero anticuario de España y descubrió un importante pergamino que lleva su nombre (el Pergamino Vindel). Fue famoso también -aunque esto, espero, no fuera modélico para sus hijos- porque estuvo implicado en un robo de libros de la Biblioteca Real que descubrió Ramón Menéndez Pidal, por el que fue condenado a dos meses y un día de arresto, quedando también suspendido de todo cargo y del derecho a votar, y teniendo que indemnizar económicamente a la Casa Real. 


Si volvemos a la primera imagen de la Librería de Romo, podemos observar entre los que hacen cola que esta librería -al menos la de la película- funcionaba también como biblioteca circulante. Este término ha tenido diferentes usos a lo largo de la historia, aplicándose tanto a bibliotecas populares como escolares, pero en este caso responde más al tipo de bibliotecas que empezaron a crearse en Gran Bretaña en el siglo XVIII: una librería -a veces también editorial- que presta libros a cambio de una suscripción.

También de este tipo parece la librería en la que trabaja Petrita, la novia de Rodolfo, protagonista de la obra maestra El pisito (1958), situada en la calle del Río:


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El pisito (Marco Ferreri, 1958)


Como todas las anteriores, también desapareció la librería de Afrodisio Aguado, que es uno de los escenarios del interesante noir Los peces rojos (1955):


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Los peces rojos (José Antonio Nieves Conde, 1955)

Afrodisio Aguado, que a principios del siglo XX tenía ya la librería más importante de Palencia, vino tras la guerra civil a Madrid, donde abrió su librería en el número 5 de la calle Marqués de Cubas. En esta parte de la calle se produjo en los años 60 una ampliación del Banco de España, por lo que ya no existen tiendas ni viviendas. Afrodisio Aguado, como Adrián Romo, fue también editor.


En el número 4 de la calle de la Paz estuvo hasta 2012 la librería Hernández, librería pontificia, a la que acude Juan, casado con la protagonista del cortometraje Carmen de Carabanchel (1965), que gira en torno a los problemas de las parejas de clase trabajadora y su acceso a los métodos de control de la natalidad. Carmen y Juan tiene ya cuatro hijos y ella a veces se niega a tener relaciones sexuales para no quedar de nuevo embarazada. Juan va con unos compañeros de trabajo a la librería buscando -ay, imposible en aquellos años- algún libro que le dé alguna orientación:


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Madrid y el cine: Librerias

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Carmen de Carabanchel (Cecilia Bartolomé, 1965)

Esto es lo que oímos mientras vemos a los tres hombres curioseando el escaparate:

- ¿Veis? Ya os dije que aquí encontraríais de todo.

- ¡Bah, libros! Al natural, hombre, es lo mandado.

- Ya, y luego las quejas... Ese es.

Finalmente Juan compra La intimidad conyugal, pero cuando llega a casa, Carmen, que se ha vuelto a quedar embarazada, lo tira por el balcón.


Un tipo de establecimiento más generalista era La Cervantina, en la calle del Pez 21, librería y papelería tan necesaria en el barrio en el que todavía estaban muchas facultades de la Universidad Complutense. Por delante de ella pasa Julia, la protagonista de la coproducción hispano-italiana La Cenicienta y Ernesto (1957), una comedia romántica que se rodó básicamente en Alcalá de Henares pero que tiene un par de escenas rodadas en la ciudad de Madrid.


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La Cenicienta y Ernesto (Pedro Luis Ramírez, 1957)

La vemos también, a la derecha, en este fotograma de la comedia ¡Es mi hombre! (1966):


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¡Es mi hombre! (Rafael Gil, 1966)

Muy cerca de La Cervantina, en el número 35 actual (que antes fue número 1 y luego 37) de la calle San Bernardo (en el edificio en que vivió veinticinco años la escritora Emilia Pardo Bazán), estaba la Librería Universidad, a la que acuden los dos personajes principales de la comedia Una monja y un Don Juan (1973): una monja verdadera, que va a vender unos códices antiguos con la intención de sanear las cuentas de su empobrecido convento, y un falso fraile, que supuestamente va a lo mismo, pero realmente es un estafador.


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Una monja y un Don Juan (Mariano Ozores, 1973)


Debajo del nombre de la librería podemos ver el de su dueño, Alfonso Portela. Este librero (y editor, como ya hemos visto que antaño era habitual) parece que comenzó en la Cuesta de Moyano y que también se vio implicado en algún problema legal (aunque no he encontrado noticia sobre si finalmente él tenía responsabilidad en el caso que se cuenta en la segunda noticia):


La Libertad, 3 de junio de 1925


Madrid y el cine: Librerias
La Libertad, 24 de noviembre de 1925

En los años 30 pasó de su puesto de libros viejos a la librería de la calle San Bernardo; en esos momentos, parece que tenía un socio:


Madrid y el cine: Librerias
La Nación, 20 de marzo de 1931


Su ascenso social y su popularidad son evidentes en esta nota de buena sociedad:


Madrid y el cine: Librerias
La Libertad, 20 de junio de 1935

Como vemos en la película Una monja y un Don Juan, en los años 70 era ya de su sola propiedad. Del cierre de la librería y de su dueño no he encontrado más noticias, pero imagino que, con el traslado de las facultades al campus de Ciudad Universitaria, fue perdiendo público hasta desaparecer.


En la misma calle que la Librería Universal, y muy cerca de ella, también desapareció finalmente, tras varios avatares, Fuentetaja, fundada en 1957 y bien conocida entre la intelectualidad de la época, pues era sabido que en su trastienda tenían libros prohibidos por el régimen franquista. Por eso, en Viva la clase media (1980), dos de los protagonistas, de clase media y militantes de partidos de la izquierda -todavía clandestinos, pues la acción se sitúa en los años 60-, van allí.


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Viva la clase media (José María González Sinde, 1980)


Fuentetaja estuvo varias décadas abierta en la calle de San Bernardo, número 48. Los problemas estructurales del edificio los obligaron a trasladarse a otro local de la calle San Bernardo, donde, tras unos años, terminaron por cerrar.


De vida mucho más efímera debió de ser la librería del Viaducto, en el número 1 de la plaza de Puerta Cerrada, pues no encuentro referencias sobre ella y solo sé de su existencia por su aparición en la película de acción El felino (Jaguar Lives!, 1979), de coproducción hispano-estadounidense. En uno de los muchos viajes para cumplir sus arriesgadas misiones, el protagonista recala en Madrid, donde se produce la típica persecución en coche tan del gusto de este tipo de cine:


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El felino (Ernest Pintoff, 1979)

No todas las librerías que han desaparecido eran antiguas. En los años 80, concretamente en 1987, se abrió la primera librería Crisol, una cadena que se expandió rápidamente por Madrid y que, tan rápidamente como creció, desapareció; la última de sus librerías echó el cierre en 2009 (aunque la cadena sigue existiendo en algunos países latinoamericanos). En una de ellas, la que estaba en los bajos del Círculo de Bellas Artes, a la derecha de la entrada (y en la que ahora está una de las sedes de la librería Antonio Machado), se rodó una secuencia de la comedia romántica Cha-cha-chá (1998):

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Cha-cha-chá (Antonio del Real, 1998)

Más reciente aún era la librería de El Corte Inglés que ocupaba un enorme inmueble entre la Puerta del Sol, la calle Preciados y la calle Tetuán. Abierta en los años 90, el edificio se vendió en 2015. Damos dos testimonios cinematográficos de su breve existencia. El primero, del interesante documental francés Souvenirs de Madrid (2009, pero rodado en los años 90):


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Souvenirs de Madrid (Jacques Duron, 2009)

El segundo, de la frenética y divertida comedia Crimen ferpecto (2004), con el protagonista paseando cerca de su lugar de trabajo, unos grandes almacenes.


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Crimen ferpecto (Álex de la Iglesia, 2004)

Vemos cómo han caído en combate grandes cadenas y librerías, pero también algunas de última generación y más de moda, los cafés-librería, diseminados sobre todo por Malasaña y Lavapiés. 

El café-librería La Fugitiva, en el número 7 de la calle Santa Isabel, cerró recientemente, en 2016 o 2017, y después de unos años ha sido sustituido por un establecimiento de las mismas características. En La Fugitiva vemos a León, aspirante a cineasta y habitante de Lavapiés, en uno de sus vagabundeos culturales por el barrio, en la película Los ilusos (2013) (sobre la que puedes leer en Madrid y el cine: El Madrid de los ilusos).

 

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Madrid y el cine: Librerías desaparecidas

Madrid y el cine: Librerías desaparecidas
Los ilusos (Jonás Trueba, 2013)

Un establecimiento similar, La libre, estuvo en la calle Argumosa, número 39, hasta el año pasado. En este café-librería se reúne con un amigo Ernesto, el protagonista de Historias de Lavapiés (2014), una película sencilla de historias cruzadas que recoge bien muchos aspectos del barrio:


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Historias de Lavapiés (Ramón Luque, 2014)


También las librerías de barrio van cayendo en combate. Por ejemplo, la librería Kiriku y la bruja, abierta en 2003, una tienda de libros infantiles y juveniles que estaba en el barrio de Retiro, concretamente en el número 17 de la calle Rafael Salazar Alonso, aparece en el estupendo drama AzulOscuroCasiNegro (2006); está al lado del portal en el que el protagonista, Jorge, trabaja de portero, como antes lo hizo su padre. Desafortunadamente, esta librería cerró sus puertas el 7 de enero de 2025.


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AzulOscuroCasiNegro (Daniel Sánchez Arévalo, 2006)

¿Acaso no quedan ya librerías en Madrid? Pues claro que sí, antiguas y modernas. De ello hablamos en otra entrada, porque, por muy buenos lectores que seamos, esta se va haciendo ya larga. Aquí las encontrarás: Librerías abiertas.




Agradecimientos

A Ricardo Márquez R. y a Julio García Moutón, del grupo de Facebook Madrid y el cine. El primero consiguió localizar la biblioteca circulante de la película El pisito, y el segundo me ayudó a descartar localizaciones de la película Don Floripondio.

Para saber más:

- Documental Pergamino Vindel, Linterna Producciones.

- López-Vidriero Abello, María Luisa (2011): Naturalismo bibliófilo: el portentoso hurto de la Real Biblioteca particular de Su Majestad. En Bibliofilia y nacionalismo: nueve ensayos sobre coleccionismo y artes contemporáneas del libro, Seminario de Estudios Medievales y Renacentistas, Salamanca.

- Mengual Catalá, Josep (2017): Reconstruir la historia de la editorial Afrodisio Aguado a ciegas.

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