Madrid y el cine: La Capilla del Obispo

Hoy vamos a un sitio del que durante gran parte de nuestra vida solamente pudimos ver el exterior. Desde la calle Segovia o desde la plaza de la Cruz verde, vemos justamente enfrente, al fondo, la fachada renacentista de la Capilla del Obispo, construida casi toda ella en un estilo gótico tardío. 

Es uno de mis paisajes madrileños favoritos: la Costanilla de San Andrés, los jardines del Palacio de Anglona a la izquierda, y al fondo de la plaza de la Paja, la Capilla y lo que sobresale de San Andrés. La cúpula y la torre que vemos al fondo pertenecen, sin embargo, a la iglesia de San Andrés, a la que está adosada. Esta es la perspectiva que nos ofrecen las dos películas siguientes.

La primera imagen proviene del cortometraje El espíritu (1969), práctica de Juan Tamariz en la Escuela Oficial de Cinematografía, y que trata, muy en la línea de este aspirante a director que luego tomó otros derroteros, de una sesión de espiritismo:


Madrid y el cine: La Capilla del Obispo
El espíritu (Juan Tamariz, 1969)


La segunda es del drama Las bicicletas son para el verano (1984); la familia que lo protagoniza vive en una de las calles que dan a la plaza de la Paja, escenario frecuente en la película.



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Las bicicletas son para el verano (Jaime Chávarri, 1984)

Desde la propia plaza de la Paja, más de cerca, aparece también en numerosas películas. Veamos algunas de ellas. 

La primera, una película poco conocida de 1960: la comedia La quiniela. Los protagonistas viven en el número 2 de la plaza y muchas escenas transcurren en ella.


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La quiniela (Ana Mariscal, 1960)


En otra comedia, No quiero perder la honra (1975), en el número 2 hay una comisaría. De ella sale Miguel, el protagonista, proxeneta por necesidad:


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No quiero perder la honra (Eugenio Martín, 1975)


Y una imagen más de Las bicicletas son para el verano:


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Las bicicletas son para el verano (Jaime Chávarri, 1984)


A la capilla, construida en la primera mitad del siglo XVI, se accede por alguna de las dos escaleras  laterales que conducen a un rellano con balaustrada desde el que ya se puede entrar en el recinto. Esta estructura se utilizó para salvar la inclinación del terreno que domina toda la plaza y en su parte baja tiene una puerta siempre cerrada -al menos yo nunca la he visto abierta- que debe de dar a un sótano. 

Esta parte baja, decorada de manera muy sencilla con formas rectangulares de piedra y coronada por el escudo cardenalicio de los Carvajal -la familia del obispo que dio su nombre popular al edificio-, aparece en numerosísimas películas, cuando los personajes pasan por ahí o conversan a su lado.

Comenzamos nuestro recorrido por algunas de ellas en 1927, en la película histórica muda El Conde de Maravillas (1927). Es de noche y vemos al susodicho conde pasar por delante de la capilla para ir a buscar a una mujer. Nos dice un intertítulo antes de ver las imágenes:

En el año 1790 a las doce de la noche no se veía alma viviente por las calles de Madrid, pues debido a la poca seguridad que entonces existía, nadie se arriesgaba a atravesarlas como no fuera con verdadera necesidad.


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El Conde de Maravillas (José Buchs, 1927)


Así, con estas palabras y esta primera imagen, se nos presenta al valiente personaje, que participará en un complot contra el valido real, Godoy.

La plaza de la Paja es uno de los escenarios principales de la esotérica La torre de los siete jorobados (1944), pues en su número 4 vive Inés, la sobrina del doctor Mantua, a la que los jorobados secuestran e hipnotizan. A lo largo de la película vemos cómo diferentes personajes se encuentran y charlan al lado de la capilla.


Madrid y el cine: La Capilla del Obispo

Madrid y el cine: La Capilla del Obispo
La torre de los siete  jorobados (Edgar Neville, 1944)


Vemos una escena mucho más temperamental en el drama Fortunata y Jacinta (1969): Emiliano Rubín descubre que su esposa Fortunata le sigue engañando con Juanito Santacruz; se enfrenta a él y sufre un síncope, pero Fortunata le abandona y sale corriendo detrás del carruaje en el que huye el señorito. 



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Fortunata y Jacinta (Angelino Fons, 1969)


En el melodrama Pepa Doncel (1969), la protagonista, una viuda ahora respetable pero que se dedicó a la prostitución, rememora, paseando por las calles por las que ejerció su oficio, sus encuentros con un antiguo amante que ha vuelto a su vida, pero para relacionarse con su hija:


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Pepa Doncel (Luis Lucia, 1969)


El cortometraje La plaza (1976) nos cuenta la llegada a este lugar de una mujer que se ha quedado en la calle porque no puede pagar el alquiler. Decide hacer su vida allí y, desde que pone un pie en ese espacio que parece una entrañable plaza de pueblo, empiezan a pasar sucesos extraños. ¿Es su llegada lo que los provoca o ya pasaban antes?



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La plaza (Enma Cohen, 1974)


Todos los días, un hombre pasa por delante de la capilla del Obispo. Enfrente, en el banco de la mujer, otro hombre más joven que lleva un ramo de narcisos lo observa. Finalmente, la mujer le sonsaca que las flores son para el paseante pero no se atreve a dárselas y le pide a ella que lo haga. Su conversación con el agasajado es esta:

- ¡Oiga! Buenas. De aquel (le entrega el ramo señalando al hombre joven, que se levanta y se inclina).
- Muchas gracias. ¿Usted sabe quién soy yo?
- No, ni falta que me hace.
- Pues entonces no las quiero (le devuelve las flores). ¡Pemán! ¡Soy Pemán!
(La mujer hace gesto de ignorancia y se da la media vuelta con las flores).
- ¡¡Pemán!! ¡¡¡Que soy Pemán, desgraciada!!! ¡¡¡Ignorante!!! ¡Pemán! ¡El poeta Pemán! ¡Pemáaan!


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La plaza (Enma Cohen, 1974)


En otro corto de la misma actriz y directora, Quería dormir en paz (1976), un hombre pobre -también un pobre hombre- duerme una noche en la solitaria plaza hasta que aparecen dos gendarmes desocupados que bajan desde la Costanilla de San Andrés. Le despiertan, se emperran en que les muestre la documentación que no lleva encima y finalmente se lo llevan a la comisaría.

Un excelente cortometraje con una historia muy sencilla que nos habla de la arbitrariedad y el abuso de poder de los uniformados.


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Madrid y el cine: La Capilla del Obispo
Quería dormir en paz (Enma Cohen, 1976)



Mucho más extemporánea es la aparición de la Capilla en la increíblemente mala película de terror Escarabajos asesinos (1983), una coproducción de España y Estados Unidos. Un periodista, Murphy, investiga en Madrid una serie de asesinatos y suicidios relacionados con políticos. Siguiendo a una supuesta monja enfermera, llega a una clínica que parece gerontológica y que está en el mismísimo palacio de los Vargas. Para llegar a él, las monjas pasan por delante de la Capilla.


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Escarabajos asesinos (Steven-Charles Jaffe, 1983)


Esta misma parte de la capilla la volvemos a ver al fondo en una escena del melodrama Matador (1986). Es al principio de la película, cuando sabemos de los especiales gustos y del modus operandi de María, una mujer que les da la estocada a los hombres mientras hace el amor con ellos. Aquí, en esta plaza, es donde capta a su presa.


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Matador (Pedro Almodóvar, 1986)


Lógicamente, hay menos imágenes cinematográficas de la parte alta del edificio, pero haberlas haylas. En El crimen de la calle Fuencarral (1985), episodio de la serie La huella del crimen, la condenada a muerte es ajusticiada en la plaza de la Paja. En un plano contrapicado nos muestra a la rea justo antes de su muerte a garrote vil con el fondo de la galería de ventanas de la parte superior de la capilla:


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El crimen de la calle Fuencarral (Angelino Fons, 1985)


Mientras, el pueblo observa desde la plaza y las autoridades desde el palco que les proporciona el alto en las escaleras de entrada al recinto donde está la capilla:


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El crimen de la calle Fuencarral (Angelino Fons, 1985)


Este doble tramo de escaleras enfrentadas que confluyen en el rellano con antepecho es también escenario de algunas películas. 

En la ya mencionada La torre de los siete jorobados, el protagonista, Basilio, y el fantasma del doctor Mantua hablan a los pies de la escalera:


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La torre de los siete  jorobados (Edgar Neville, 1944)


La Capilla es el palacio de una marquesa en el drama social La busca (1966) (la tercera película, por cierto, del director Angelino Fons que aparece en este artículo, así que deduzco que era un lugar del que estaba prendado). Manuel, el protagonista, acompaña a Justa a entregar un traje por el que le pagan una peseta, todo un dinero en los principios del siglo XX en los que se desarrolla la trama. Manuel espera sentado en la escalera y cotilleando por la ventana, hasta que Justa sale tras entregar el traje, exhibiendo con alegría su peseta:


Madrid y el cine: La Capilla del Obispo

Madrid y el cine: La Capilla del Obispo
La busca (Angelino Fons, 1966)


Poco después del rodaje de esta película, en la que vemos que la puerta del edificio está abierta, la capilla cerró durante cuarenta y cuatro años, hasta 2010. Cuando se filmó el drama Las palabras de Max (1978) llevaba tiempo cerrada, pero aun así se nos muestra al protagonista y a una cantante de ópera con la que está empezando una relación bajando por la escalera, como si vinieran de su interior:


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Las palabras de Max (Emilio Martínez-Lázaro, 1978)


En 2015 se estrenó el episodio quinto de la primera temporada de la serie El Ministerio del Tiempo. En él, Amelia, Alonso y Julián viajan a 1981; la puerta de la capilla está abierta, a pesar de que en los años 80 estaba cerrada, porque es precisamente la puerta de salida desde el Ministerio del Tiempo hasta el año 1981. 


Madrid y el cine: La Capilla del Obispo

Madrid y el cine: La Capilla del Obispo
El Ministerio del Tiempo (Javier Olivares y Pablo Olivares, 2015, temporada 1, episodio 5)


La parte trasera exterior de la capilla, un ábside poligonal con unos enormes contrafuertes, no es visible desde la calle. Se puede ver desde los patios abiertos del Museo de los Orígenes, pero también desde algunos edificios de la zona. Como la última planta del número 42 de la Cava Baja, donde vive Lucía, la mujer española que ayuda a Hans, un realizador alemán, a llevar a cabo su proyecto documental sobre el pasado y presente de la ciudad en la película Madrid (1987). Vemos esta parte trasera a la izquierda de Lucía:


Madrid y el cine: La Capilla del Obispo
Madrid (Basilio Martín Patino, 1987)


¿Y el interior? ¿Aparece en el cine el interior de un edificio que estuvo cerrado durante 44 años? Pues los hace al menos en una película, y precisamente rodada dentro del periodo en el que la Capilla estuvo cerrada al público. Se trata del drama con toques de comedia Una pareja...distinta (1974), una valiente y muy desconocida aproximación al tema de la intolerancia con la diversidad, sea física sea sexual. Sus protagonistas, una mujer barbuda que actúa en circos y un hombre homosexual que actúa en espectáculos de travestis, se apoyan mutuamente y terminan queriéndose. Y precisamente celebran su boda en esta capilla.


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Una pareja...distinta (José María Forqué, 1974)

 
Hay un momento en el que vemos a la izquierda de los contrayentes y sus padrinos el cenotafio de Gutierre de Vargas y Carvajal, el obispo que dio nombre a esta capilla que oficialmente es la de Nuestra Señora y San Juan de Letrán. En esos años presentaba un aspecto mucho peor que hoy en día, en que el alabastro luce reluciente.
 


Madrid y el cine: La Capilla del Obispo
Una pareja...distinta (José María Forqué, 1974)

Detrás del sacerdote, y después de todos los asistentes, podemos ver también parte del retablo, obra del importante escultor renacentista Francisco de Giralte, como el cenotafio.


Madrid y el cine: La Capilla del Obispo

Madrid y el cine: La Capilla del Obispo
Una pareja...distinta (José María Forqué, 1974)


Hasta aquí nuestro recorrido cinematográfico por este lugar tan especial de nuestra ciudad, pero quiero acabar contándote un pequeño secreto: a la izquierda de las escaleras, en una de las losas de piedra del muro alguien escribió lo que aparece en la siguiente foto. No sé si ahora mismo seguirá escrito, pero ha estado allí desde hace varios años y la última vez que pasé por allí todavía estaba.



 

Sí, es lo que piensas: el maravilloso comienzo de la novela Cien años de soledad, del colombiano Gabriel García Márquez. Hacer una pintada en un sitio como este parece algo abominable, pero tengo que reconocer que no me dolió tanto como quizá debiera.

Tal vez le hubiera pasado lo mismo a un poeta que estuvo muy relacionado con este lugar: Vicente Espinel, poeta del Siglo de Oro, fue su capellán y su maestro de música después de una vida ajetreada y a veces disipada. Espinel, que fue soldado, sacerdote, músico y escritor, está enterrado en su bóveda, y quizá desde allí contemple con benevolencia la pintada de este aficionado a la literatura. Con unas sabias palabras del poeta os dejo:


Nadie en el bien se asegure, 
ni en el mal esté cobarde, 
porque no hay placer que dure, 
ni disgusto que se tarde. 
Tal es el daño, o contento, 
cuando os daña, o satisface, 
cual niebla, que se deshace 
con el más pequeño viento.

(Fragmento de Coplas castellanas. Redondillas)





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