Madrid y el cine: Calle de las Negras

Hoy daremos un paseo por una vía muy breve de enigmático nombre: la calle de las Negras, que actualmente une la travesía del Conde Duque con la calle Princesa. 

Su nombre ha dado lugar a varias interpretaciones, ninguna de ellas documentada, y todas referidas a la residencia en ella de mujeres negras, muy probablemente esclavas. Ciertas circunstancias cronológicas pueden reforzar esta idea, porque ¿cuándo empezó a llamarse así esta calle? 

En el plano de Nicolas Chalmandrier, de 1761, aparece como calle del Cuartel Viejo, recibiendo nombre del vecino Cuartel del Conde Duque (entonces, de Guardia de Corps):



Observemos, ya de paso, que esta calle no terminaba donde empezaba el cuartel del Conde Duque, como hoy, sino que era transitable por la parte trasera del cuartel, entre este y la valla del palacio de Liria, como por lo visto fue durante parte del siglo XX (como nos muestran algunas películas).

En el plano de Antonio Espinosa de los Monteros, en cambio, de 1769, la calle ya aparece con su denominación actual, y también se alarga, en la trasera del cuartel del Conde Duque, más de lo que ocupa hoy:



Casualmente o no, el cambio de denominación coincide con la época de la construcción del adyacente palacio de Liria, que duró bastante tiempo, aproximadamente veinte años. El impulsor de su construcción, Jacobo Francisco Fitz-James Stuart y Colón de Portugal, III duque de Berwick, hijo de una duquesa de Veragua y emparentado por matrimonio con la casa de Alba, reúne en sus apellidos y estirpe una larga tradición de prácticas esclavistas. Mujeres negras en las inmediaciones  hubo, 

Sea como fuere, el caso es que nuestra calle de hoy aparece con su nombre actual en la Planimetría General de Madrid, resultado de la visita general hecha entre 1749 y 1774.


Comenzamos el paseo desde la parte más baja, que en realidad son unas escaleras que nacen en la calle Princesa y llevan al cruce con la calle Duque de Liria. Al comienzo de la comedia No desearás la mujer de tu prójimo (1968), un grupo formado por varios matrimonios desciende por ellas después de haber pasado la fiesta de Nochevieja en uno de los locales de ocio de este tramo de calle (probablemente la boîte Alfonso o su antecesor).


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No desearás la mujer de tu prójimo (Pedro Lazaga, 1968)


Subiendo estas escaleras, antes de proseguir el ascenso por la calle de las Negras, nos cruzamos con otra pequeña calle: la del Duque de Liria. En la dramedia romántica Lo que nunca te dije pero debería haberte dicho (2022), la protagonista de una de las tres historias que la componen pasa por delante del portal que hace esquina entre Duque de Liria y las Negras, cuyo rótulo vemos a la izquierda. El portal, de noble aspecto, es uno de los accesos a la manzana que comienza aquí y que es propiedad toda ella de la casa de Alba; se trata de diversas casas de viviendas que desde hace tiempo y de momento están en régimen de alquiler.


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Lo que nunca te dije pero debería haberte dicho (Juanjo Castro, 2022)

Ascendemos por la calle de las Negras, con este edificio a nuestra derecha, y a la izquierda, un edificio accesorio del palacio de Liria y luego una valla. Solamente encontramos dos puertas de un local comercial (hoy un gimnasio) y, a continuación, una entrada de garaje. Aquí, mirando entre las rejas, vemos el punto más cinematográfico de la calle: una corrala de aspecto y materiales poco habituales en cuya planta baja hay plazas de aparcamiento cerradas.

La película que nos descubrió este rincón fue el melodrama Tacones lejanos (1991), cuando el juez Domínguez -también Hugo y también Letal- lleva a Rebeca a su escondrijo, que está justamente allí.


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Tacones lejanos (Pedro Almodóvar, 1991)

En esta corrala está la vivienda de la familia de Elvira, la protagonista del drama romántico Deseo (2002), ambientado en la posguerra. Vemos a Elvira varias veces entrar y salir del patio, y a ella y a su hermana en el corredor.


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Madrid y el cine: Calle de las Negras
Deseo (Gerardo Vera, 2002)

En la comedia Días de cine (2007), el protagonista, Federico, también vive aquí con su familia. Lo vemos volver a casa una mañana, después de una noche desaparecido, con unos churros (en un junco, como se vendían antes) para hacerse perdonar.


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Días de cine (David Serrano, 2007)

Esta corrala es también escenario de al menos dos series. Una es la policiaca y fantástica Estoy vivo, que en su cuarta temporada (2021) introduce la violencia en este habitualmente tranquilo rincón. Dos policías persiguen y encuentran a un sospechoso que consigue encañonar a uno de ellos.


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Estoy vivo (Daniel Écija y otros, temporada 4, episodio 5, 2021)

La otra serie es La casa de papel: Berlín (2023) -obra derivada de la archifamosa La casa de papel-, también llamada Berlín y las joyas de París. En esta ocasión, varios lugares de Madrid, incluida la corrala, se hacen pasar por parisinos. Aquí se ubica una escena en la que Berlín y Damián han conseguido escapar por los pelos de la policía robando un monovolumen de su hotel de lujo y vestidos con los uniformes de portero. Entran en la corrala, dejan allí el vehículo y salen hacia su derecha; una vez en la travesía del Conde Duque, se quitan los uniformes, los tiran a la basura y prosiguen su huida.


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Berlín y las joyas de París (Álex Pina y otros, 2023)

Justo en la esquina a la que se dirigen, pero en dirección contraria, vemos girar el coche en el que van el juez Guzmán y Rebeca. La puerta del fondo, que hoy permanece cerrada, está abierta y deja vislumbrar obras en la fachada trasera del cuartel del Conde Duque.


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Tacones lejanos (Pedro Almodóvar, 1991)

También vemos venir pensativa a Elvira, de cuyo corazón están tirando dos fuerzas opuestas: la lealtad a su familia y a su pareja, preso político, y la pasión que siente por su jefe, un hombre rico que está ayudando a familias nazis a huir a Latinoamérica.


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Deseo (Gerardo Vera, 2002)

Y en el mismo lugar vemos a Juan, electricista en paro, al que le han dado esta dirección diciéndole que aquí puede encontrar trabajo. Juan ha venido a Madrid desde alguna ciudad industrial del norte de España que ha sufrido la reconversión -eufemístico proceso histórico que consistió en cerrar las fábricas- ; como no conoce muy bien la ciudad todavía, lo vemos mirar hacia el rótulo de la calle. Es el protagonista del drama social En la puta calle (1997).


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En la puta calle (Enrique Gabriel, 1997)


Pero Juan no sigue calle abajo, sino hacia arriba, es decir, hacia la zona de la calle que hoy está cerrada al público: el pasaje que queda entre los muros del cuartel del Conde Duque y la valla del palacio de Liria. Allí se encuentra con unos patronos que están seleccionando, bastante al albur, trabajadores para una obra, igual que antiguamente se hacía con los jornaleros en las plazas de los pueblos y se sigue haciendo hoy, a la vista de todos, en la plaza Elíptica. Juan tiene suerte hoy y se lo llevan; un buen número de hombres se quedan sin nada, mirando los coches partir.


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Madrid y el cine: Calle de las Negras
En la puta calle (Enrique Gabriel, 1997)

No es la primera vez que los desconchadísimos muros de la trasera del cuartel -hoy completamente renovados- se muestran en el cine. Más de treinta años antes, en otra película de corte social, La busca (1966), también el protagonista, Manuel, viene a este lugar. No viene por trabajo, sino para saciar el hambre.

Como en los cuarteles de Campamento o en el de la Montaña, en el de Conde Duque las sobras de la comida de los soldados -el rancho- se repartían a los pobres, que fueron muchos tanto a principios de siglo como durante la posguerra. Y esto se hacía, al parecer, por una puerta trasera, formándose la cola en el pasaje que un día fue calle del Cuartel Viejo, luego calle de las Negras y actualmente pasaje vedado y cerrado.


Madrid y el cine: Calle de las Negras

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Madrid y el cine: Calle de las Negras
La busca (Angelino Fons, 1966)

Volviendo a la esquina en la que hemos visto antes al juez Guzmán y a Rebeca, a Elvira y a Juan, allí hace unos meses estaba esta placa:


Calle de las Negras


La fotografié porque imaginé que al cabo de unos días desaparecería, como ocurrió, dada la proximidad con el palacio de los duques de Alba.

La existencia de María de la Luz Dávalos está, efectivamente, documentada en una obra de Francisco de Goya que se conserva en el Museo del Prado:


La duquesa de Alba teniendo en sus brazos a María de la Luz (Francisco de Goya, 1794-1795)

Esto nos devuelve al principio de este artículo: ¿sería María Luz una de las mujeres negras de las que nos habla esta calle? No sería probable, porque la XIII duquesa de Alba vivió sobre todo en el palacio de Buenavista y no en el de Liria. Y no es posible porque María Luz nació poco después de que la calle empezara a llamarse así. Pero ella no fue la única mujer negra que vivió en Madrid ni, casi seguro, en esta zona. La incógnita persiste y el cine en este caso no puede darnos respuesta.


Para saber más:

- Cruz, L. de la (2012): Calle de las Negras: con una historia de esclavas y aristócratas

- López García, J.M. (2020): La esclavitud a finales del Antiguo Régimen. Madrid, 1701-1837. Alianza Editorial.

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