Madrid y el cine: El pasadizo del Panecillo
Hoy dedico el artículo a un lugar en el que jamás he podido poner un pie. Ni yo, ni la inmensa mayoría de los que vayáis a leer esto, porque se trata de una vía pública que lleva doscientos años cerrada al público. Exactamente desde 1829, como nos dicen Hilario Peñasco de la Fuente y Carlos Cambronero en su libro Las calles de Madrid, de 1889:
Como nos dicen, en el siglo XVII aún la vía no tenía nombre. Hoy lo encontramos en estos bonitos azulejos que hacen referencia a esa limosna del pan; la imagen es de la curiosa película Madrid (1987), que, como casi todas las de su director, recoge mucho paisaje lingüístico y gráfico de la ciudad:
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| Madrid (Basilio Martín Patino, 1987) |
Efectivamente, como observan Peñasco y Cambronero, esta pequeña calle que unía la calle de San Justo con la de la Pasa era más grande en tiempos del cartógrafo portugués Pedro Texeira, que la dibujó así:
La iglesia medieval de San Justo que daba nombre a la calle estaba algo alejada de ella -hoy, con otro sentido urbanístico, diríamos que retranqueada, pero en aquella época tuvo, seguro, su sentido-, mientras que la actual, la Basílica Pontificia de San Miguel, se construyó casi pegada a la calle, con lo que el pasadizo se estrechó y se convirtió realmente en lo que su nombre nos dice: más un pasadizo que una calle, aunque en su centro se mantiene la plazoleta de antaño. Un paso que tiene dos tramos en ángulo y una plazoleta en medio de ellos. A él tienen acceso desde la Basílica de San Miguel, desde el Palacio Arzobispal y desde el palacio del Conde de Miranda. Sus llaves, pues, quedaron en manos del clero y la nobleza, y ahí siguen.
Te preguntarás cómo he podido localizar escenas de películas en un lugar que casi nadie ha visto. Pues no tengo un pase especial, desafortunadamente. Ha sido gracias, sobre todo, a una entrada de blog de alguien que aprovechó que una de las verjas estaba abierta y a un vídeo de un periodista que también aprovechó la entrada de un coche para hacer un brevísimo reportaje. De los dos pongo la referencia al final.
Fue sorprendente saber que se habían rodado películas en este recóndito lugar, del que vamos a ver el exterior y el interior. Lo más fácil, por supuesto, fue localizar fotos y películas en las que se ven los dos puntos de acceso, que fueron primero puertas con sus muros y luego simplemente verjas. Se conservan, además, bastantes imágenes de la puerta de San Justo:
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| Hacia 1900, memoriademadrid |
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| Entre 1901 y 1910, memoriademadrid |
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| 1951, Alfonso Sánchez García |
En una comedia costumbrista un poco posterior a la última foto, La chica del barrio (1956), vemos que se ha sustituido la rampa de entrada por unas escaleras, como hoy tenemos:
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| La chica del barrio (Ricardo Núñez, 1956) |
Posteriormente, se cambiaron por otras de aspecto más noble y se cambió también la verja. En el umbral vemos a unas mujeres refugiándose por una aparente revuelta en el melodrama estadounidense Pasiones rotas (1998); las mujeres están supuestamente en una ciudad del norte de España.
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| Pasiones rotas (Nick Hamm, 1998) |
Las escaleras se pueden ver en la película de intriga Holmes & Watson. Madrid Days (2012), y además, ¡la verja está abierta! ¡Entremos!
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| Holmes & Watson. Madrid Days (José Luis Garci, 2012) |
Y entramos acompañando a varios de los personajes del drama La busca (1966)
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| La busca (Angelino Fons, 1966) |
El protagonista y sus amigos -amistades que lo llevan por malos caminos- entran por la puerta de San Justo. Los vemos subiendo el primer tramo, luego discuten en la plazoleta y la cruzan para dirigirse, a la derecha, al segundo tramo, es decir, la salida hacia la calle de la Pasa y la plaza del Conde de Barajas. Pero finalmente Manuel se da la vuelta y no los acompaña, de momento.
En el último fotograma vemos a la izquierda una puerta grande de madera que hoy es el acceso al garaje del Palacio del Conde de Miranda, no sé si para los trabajadores o para los clientes, pues actualmente este edificio se ha convertido -cómo no- en un complejo de apartamentos turísticos de lujo.
El otro acceso del pasadizo aparece en bastantes películas, a veces en tomas desde la plaza del Conde de Barajas, como en la mezcla de melodrama y cine negro Tres huchas para Oriente (1954). En esta película, el punto de partida es el atropello de tres niños que estaban pidiendo donativos con las características huchas antiguas del Domund; José, el padre del que ha resultado más grave y que anda metido en turbias relaciones criminales, vive en el entorno de la plaza, que aparece con relativa frecuencia. En este caso, la cámara enfoca el rincón donde la plaza se cruza con la calle de la Pasa, que empieza a la izquierda, con la calle del Conde de Miranda, a la derecha. En medio vemos la antigua puerta de entrada al pasadizo, muy parecida a la que había por el otro lado.
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| Tres huchas para Oriente (José María Elorrieta, 1954) |
Como en la entrada de San Justo, esta puerta se sustituyó por una verja que podemos ver en varias películas:
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| Madrid (Basilio Martín Patino, 1987) |
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| El vuelo de la paloma (José Luis García Sánchez, 1989) |
Pasadizos como este, en el cine, son propicios para escenas de asesinatos. Curiosamente, en este todas las víctimas o futuras víctimas son mujeres.
En el morboso cortometraje de tono cómico El caso de Justo Sánchez alias "El vampiro de la Cava Baja" (1966), el protagonista es Justo Sánchez, empleado en una oficina. Toda la ciudad comenta últimamente los horribles casos de mujeres asesinadas por el que llaman el vampiro de la Cava Baja. Una noche, Justo camina por la plaza de Puerta Cerrada, totalmente solitaria, cuando oye un grito de mujer. Se acerca al lugar del que parece proceder. Lo vemos ante la verja de la calle de la Pasa, y luego se adentra en el lugar:
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| El caso de Justo Sánchez alias "El vampiro de la Cava Baja" (Manuel Gutiérrez Aragón, 1966) |
Antes hemos visto la plazoleta interior, que está en obras. Parece que en esa época instalaron las dos fuentes que aún permanecen en ella:
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| El caso de Justo Sánchez alias "El vampiro de la Cava Baja" (Manuel Gutiérrez Aragón, 1966) |
Justo llega a un tramo de escaleras, y hete aquí que se encuentra a su propio jefe serrándole la pierna a una mujer que está ya muerta:
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| El caso de Justo Sánchez alias "El vampiro de la Cava Baja" (Manuel Gutiérrez Aragón, 1966) |
Dice con toda tranquilidad: Buenas noches, señor Polidori, y el aludido le mira y se escapa sierra en mano. Vemos luego a Justo inclinarse hacia la víctima y acariciarle una pierna (y un poco más arriba) mientras dice:
¡Qué gente hay por el mundo, madre, qué gente! Se aprovechan de estas jovencitas puras, inexpertas... Lo más sagrado. ¡Qué canalla!
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| El caso de Justo Sánchez alias "El vampiro de la Cava Baja" (Manuel Gutiérrez Aragón, 1966) |
Llama la atención el aviso escrito a mano que vemos detrás de Justo: Se prohíbe hacer aguas. Una advertencia que debió de ser frecuente durante siglos en la ciudad, y que hoy solo podemos ver en una placa del Monasterio de la Encarnación.
Justo tiene ahora un dilema: denunciar a su jefe y quedarse sin trabajo o callarse (y quizá intentar sobornarle...). No le saldrá bien.
Casi veinte años después se rueda en el pasadizo una escena que también tiene relación con un crimen: en un episodio de la serie La huella del crimen se cuenta el asesinato de María Luisa Sánchez cometido por su padre, el capitán Sánchez. Pero el asesinato no se rodó aquí; lo que vemos es cómo María Luisa entra con un pretendiente desde la entrada de la calle de la Pasa y pasea con él por el pasadizo, muy poco antes de ser asesinada:
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| El crimen del capitán Sánchez (Vicente Aranda, 1985) |
Al principio vimos las escaleras y la puerta de la calle de San Justo en Holmes & Watson. Madrid Days (2012). Sin embargo, la mujer que va a ser asesinada entra por la puerta de la calle de la Pasa. Vemos el mismo bolardo de esquina que en escenas anteriores, y en la tercera imagen, una de las fuentes, así que ha llegado hasta la plazoleta:
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| Holmes & Watson. Madrid Days (José Luis Garci, 2012) |
Estamos a finales del siglo XIX. Sherlock Holmes y el doctor Watson están pasando una temporada en Madrid, donde ha habido últimamente varios asesinatos de prostitutas. Holmes sospecha que detrás de ellos está Jack el Destripador. Al comienzo de la película, vemos a una prostituta entrando en el pasadizo y llegar hasta la plazoleta; el lugar es un rincón oscuro donde las parejas y los mendigos buscan cobijo. Al final de la escena, la mujer ha sido asesinada y la cámara se acerca a su cadáver, hasta que nos permite leer el mensaje de una tarjeta al lado de su mano ensangrentada.
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| Holmes & Watson. Madrid Days (José Luis Garci, 2012) |
Atravesar este pasadizo no es un largo viaje, pero sí sería un paseo deseable. En los últimos años ha habido varias iniciativas ciudadanas y políticas pidiendo su reapertura, de momento sin respuesta. Me sumo a los que piensan que debería estar abierto al público lo que del público es.
Para ver el interior del pasadizo:
- Chamorro, Á. (2023): El pasadizo del Panecillo. Blog Música y Pitanzas.
- El Mundo, vídeo de 2025: El "limbo eterno" del Panecillo, un pasadizo público en pleno Madrid, cerrado hace dos siglos.
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